Conclusión de un estudio del Col·legi d’Enginyers Industrials de Catalunya

La construcción entendida como producto es poco eficiente

 

 

Alberto López

La eficiencia en la construcción catalana brilla por su ausencia. Esta es la principal conclusión recogida en el estudio sobre la construcción en Cataluña realizado por el Col·legi d’Enginyers Industrials de Catalunya. El análisis, netamente tecnológico, parte de un principio básico y fundamental: observar la construcción como un producto más del mercado y de qué manera la tecnología se aplica en la construcción entendida como un elemento de mejora del bienestar. Esta premisa ha permitido a los ingenieros industriales hacer una aproximación bastante exhaustiva -el estudio contiene 91 páginas-, sobre la situación actual, las tendencias sectoriales y las oportunidades y amenazas, y aporta una serie de propuestas de líneas de actuación en cuanto a la planificación del territorio, las estructuras, las instalaciones y los materiales. Hay otra conclusión igualmente importante. Los ingenieros industriales acusan a las constructoras de no aplicar las últimas innovaciones tecnológicas que mejoran la eficiencia energética de los edificios porque las viviendas se venden igual sin ellas. ¿La polémica está servida?.

De hecho, la innovación es uno de los talones de Aquiles más importantes que destaca el informe, que denuncia que “la construcción es uno de los sectores que menos innova”, lo que es debido, en parte, porque “el precio del coste de la construcción en el precio del producto final es cada vez menor, hasta situarse entre el 20 al 30% del coste total”. Según los autores del estudio, hace 15 años este tanto por ciento estaba situado en el 60%.

Otros elementos que defienden la tesis de la, prácticamente, inexistencia de innovación en el sector de la construcción son:

-se trata de un proceso muy artesanal

-los fabricantes de materiales industrializados sí innovan. Los constructores, no.

-las mejoras de producción no se consiguen por innovación, sino por mejoras de organización empresarial

-la mano de obra poco calificada no ayuda a buscar procesos industriales de mayor tecnificación

Así las cosas, el Código Técnico de la Edificación (CTE) “supone poner la primera piedra” para paliar este déficit de innovación y eficiencia de la construcción.

Preguntados por RCT, los autores del estudio calificaron de “positivo” el Drecret d’Ecoeficiència aprobado recientemente por la Generalitat de Catalunya. Advirtieron que la eficacia de este decreto, que en algunos aspectos es más exigente que el CTE, depende del “control y seguimiento posterior” que se haga, por ejemplo, de las instalaciones de paneles solares en las cubiertas. Asimismo, ven “más lógico” que el decreto esté basado “en prestaciones y no en prescripciones”.

 

Una oportunidad perdida

“La construcción no ha sabido aprovechar el incremento de precios para mejorar tecnológicamente el producto”. Así reza la segunda característica de la situación actual, que puntualiza que no se han aumentado las prestaciones, la calidad ni el confort de las viviendas, sino que sólo se ha potenciado la especulación. Precisamente, las mejoras tecnológicas y las exigencias del CTE no implican necesariamente una construcción más cara, según el estudio. De hecho, los ingenieros industriales creen que los productos industriales (por ejemplo, los ordenadores o los automóviles) han demostrado que los mayores niveles de exigencias, seguridad y calidad no han provocado un incremento de precios, al contrario, mayoritariamente han implicado “una reducción y un mejor producto para el usuario”.

 

Falta de control

La última conclusión que caracteriza la situación actual es la falta de un control de la calidad global del edificio. “Existen algunas partes, instalaciones, elementos y certificados de producto que sí están sometidos a un control, pero el conjunto construido, no”. Por ejemplo, “no hay desarrollados controles sobre condiciones acústicas y térmicas, ni de eficiencia del edificio o construcción en su conjunto y mucho menos del seguimiento al largo de su vida y de su mantenimiento”.

En este sentido, los ingenieros industriales aseguran que “el libro del edificio tiene muchas deficiencias”.