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A PIE DE OBRA

 

Lleida-Alguaire construye el primer aeropuerto promovido por la Generalitat de Cataluña

 

 

Redacción

El primer aeropuerto de la empresa pública Aeroports Públics de Catalunya (APC) ya ha iniciado las obras. La pista de aterrizaje es la parte de la obra más avanzada tras ser adjudicada el año pasado por 29,4 M€ a la UTE formada por Dragados y Obrum, Urbanismo y Construcciones. Ya se encuentra totalmente aplanada y pendiente de asfaltar y señalizar antes del verano.

Las últimas instalaciones en asignarse serán el centro de emisiones y la señalización lumínica por 21,5 millones.

La terminal de pasajeros comienza a elevarse al alzarse ya los pilares del edificio y en breve darán comienzo las obras de la torre de control, cuyo proyecto ha sido asignado al estudio de arquitectura b720 Arquitectos.

La estructura de la torre costará casi 6 millones, a los que habrá que añadir unos 8 millones por el equipamiento electrónico. En total, unos 65 M€ de inversión pública.

 

Una torre de control nunca vista

El equipo liderado por Fermín Vázquez propone una torre de control integrada, de 41 metros de altura y nueve plantas, en el edificio de la terminal. Para ello, los arquitectos también se han hecho cargo de elaborar una piel para todas las instalaciones, una capa de metal y madera de colores verde, ocre y amarillo que refleja el típico paisaje de las tierras leridanas que rodean al aeropuerto. La torre está formada por dos volúmenes principales: la propia torre, con funciones específicas de control aeronáutico y servicios inmediatos, y la base, que recibe el programa de soporte administrativo, técnico y de almacenaje. Base y torre estarán unidas por la curva que dibuja la cubierta de la planta baja y que se convierte en la fachada de la torre. Esta cubierta se prolonga hasta fundirse en la misma estructura y, de forma armónica, con el edificio social, que acogerá  inicialmente la primera terminal y los edificios técnicos.
La torre estará casi totalmente hueca y solo debajo de la propia torre se sitúan a lo largo de seis plantas las escaleras y los ascensores de acceso. Las plantas ocho y nueve albergarán oficinas y arriba, como si estuviera en el tejado, el espacio acristalado desde donde los controladores guiarán a los aviones.